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Escrito por Adán Echeverría
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He aquí el valle luminoso tus piernas la cacería de coyotes a que me dispongoTú exhumando furias y royendo los tobillos sigues atada a Mí y las palabras no tienen sentido en el aletazo Yo como una fruta más del árbol de la Muerte en la confusión hiriente de perseguir ternuras apedrear el sentimiento en esa posibilidad del amor que me regalas en que te obsequias ajena
Del poemario Detrás de la sombra
DE ALGUNA INVICTA CALUMNIA
He lavado mi rostro He quemado las pestañas bajo el quinqué de la agonía (a las otras las dominó el sueño) espero que tu voz me llame que tu cuerpo me acepte en su costado
Te espero esposo con la luz del agua encendida con la lustrosa piel de olores almendrados como una mágica cebolla que no se cansa de desprender la ropa mirando la distancia
Sigo en el presentimiento que detrás de tu escudo estaré protegida y lavaré tu espalda en la pesadez del sueño
Voy a refrescarte las piernas con mi aliento de escarcha para que erijas tus salmos como columnas del templo sea tu voz el destello de la noche esa callada voz tan tuya simulacro de cuervos que se abisman
EN CADA GOTA MI ROSTRO SE FUNDE CON EL TUYO
Me encanta sentarme sobre tus rodillas a contemplar la lluvia en cada semicírculo de agua voy flotando hasta la herida Porque estoy unida a ti (nadie reconoce los ojos salamandra) como quise estarlo antes de la serpiente antes del Napalm y los genocidios del holocausto y la muerte en los desiertos Yo tendida sobre el cactus Tú como el féretro buscándome
He permanecido atada a sus tobillos mi mano delgada mi quijada deseando enredarse a tu barba
Sigo tu huella bajo el calor de las estufas que me obligan a extrañarte no me conformo con otros senos aplastándome la piel necesito la dureza de tu cuerpo montaña tu cuerpo musgo tu cuerpo piedra sentimental penetrándome la dicha Ser agua en tu cabellera de espinas Ser el agua viva que alguna vez fue anunciada en el pozo de Samaria
EN MEDIO DEL FUEGO
Me he quemado al preparar los dardos para la cacería las lágrimas ahogaron la fogata Yo bajo esta sombra del eclipse recapacito esperando la bruma de mi amada Yo bajo la luz que el rayo deposita en el árbol seco que detuvo el tiempo pienso y distingo He aquí el valle luminoso tus piernas la cacería de coyotes a que me dispongo Tú exhumando furias y royendo los tobillos sigues atada a Mí y las palabras no tienen sentido en el aletazo Yo como una fruta más del árbol de la Muerte en la confusión hiriente de perseguir ternuras apedrear el sentimiento en esa posibilidad del amor que me regalas en que te obsequias ajena
EL DIOS AHOGADO EN LA GARGANTA
ya no aúlla no celebra el día primero sus horrores de servidumbre su relamer el pasto en este devenir continuo de prisiones que somos uno dentro del otro uno negándose en el otro hasta la sobredosis de no tener principio no hay más remedio que dejar caer la guillotina

DIORAMA
Tú eres el filo que hará rodar mi cabeza el ala de mercurio Tú que no me abortas no me aplastas gusano victorioso una más de las canciones que entonando van los faunos eres Tú siempre Tú y los caleidoscopios
Tú en la sinrazón de mi agonía eres Tú o Yo mismo quien te inviste te embiste te invoca en la cintura de mis traumas
Yo en el derretir pupilas de antílopes descarnados Yo en el muladar de tu recuerdo sobre esa huida incierta de la carne manos y alabastros olvidados detrás de los refugios
ENCONTRARTE HA SIDO LA CARICIA DEL TIGRE
un adormecerse en ese diablo tan nuestro acechante siempre sin complejos ni odios: Mi arcángel se ha perdido en la maleza su luz ha devastado tu rostro y te recuerdo hambrienta dolorosa y culpable de belleza
YO OFREZCO MI PAN DE ALMENDRA
Yo pedazo de polvo partícula indivisible me entrego a esta semidiosa aletargada le pertenezco Porque nada hay que el ser humano espere de este caprichoso Gólgota que somos Ni una sola manzana en qué perderse
REFLEJOS DEL FUEGO SOBRE EL AGUA HELADA
Y aquí me tienes bajo la negrura del eclipse Nadie como Tú para anegarme
Llevo el manto del basilisco colgado en la espalda la voz del águila inundando la semilla
Déjame hacer nido en la roca de tu vientre inundarte con el poder de mis agujas
Cuando entres no dejaré que salgas del remolino que me habita violento laberinto de miradas Cada dos días seré látigo y voz que te domine cada tres iremos a repartir el pan la costilla y el lodo
Él y el escondite de los truenos Ella y la voz cautiva del lenguaje
ABRE SU CUERPO Y EL EQUILIBRIO NO LE BASTA
para Teresa López Hay una piel que se descubre una ansiedad de redimirse intacto Hay una flecha cargada de veneno y una pasión que todo lo desangra
Ella parió su infinita calma en madrugadas finas de ternura Hay un dolor que silba por las noches y esa mujer que todo lo resguarda
Su voluntad no quiso privarla del dolor y de su vientre surgieron las nostalgias van aleteando como los murciélagos hasta la noche que no quiere abandonarla
Hay un ardor que cubre sus respiros y una mujer que guarda su guadaña Viene a morir con todos sus misterios mientras que Yo no puedo cabalgarla
SOMOS CUARZO DESTERRADO
iridio que no sucumbe grietadura y aullido y lo sabes Teresa lo has sabido al ver el alba la luz cayendo en el arco de tu cuello penetrando tu mandíbula que arranca las costras de los muslos dislocando sábanas: se abre tu espina lengua Somos ala inagotable batir de palmas rincón de orquídeas Somos la noche negra del monte Horeb en que nos hemos dividido las costumbres El vellocino de oro nos lamió el vientre para sodomizarnos Mi dedo busca la entrada de tu cuerpo mi lengua la orilla de tu espalda Somos dardo y alarido inaugurales golpes que aumentan el orgasmo Lo sabes Teresa no puedes fingirlo hemos establecido el campamento lejos de la lluvia y el lodo nos ha cubierto ya las piernas
SURGE DE LAS CENIZAS COMO LA MIRADA
para Teresa López como la brisa que trae el equinoccio un abril íntimo una espada en la retina ella que cumple con su estado de diosa terrena me abre las montañas del deseo y quedo pardo y contrito como un fresno voy tirando las hojas en el lago todo el Estigio me rodea el vientre ella derrama sus labios por el pecho y todo cae como caen siempre los imperios ella es la diosa y el terrible trueno el aletazo que cruza las mañanas ella es la voz que nunca cesa de nombrarme voz eterna que todo lo destruye habla Teresa y nacerán las flores las montañas de luz bajarán al agua y del océano de tu piel surgirá el monstruo constante que me habita

Del poemario Tremévolo:
la tercera parte (fragmentos):
Estanterías dionisiacas Pornoversos y calumniaditas sin censura
I Se humedecieron las camas esperándote la noche es una fiesta panza arriba todos gritan se presienten las cortadas y arden las yemas Salimos a buscarnos el rostro y nos vimos inmediatos pertenecientes a un lugar distinto a los siglos de papeles y dioramas a las voces de los libros inflamados Yo entraba sobre tu muslo y tú en el abrazo incandescente me dabas jauría y gemido Ya no soy el pene ensimismado no es mi recto el estado perenne en que te nombro agridulce dulcinea almibarina Con los remos de las piernas has guardado mi fruta en tu vestido siempre tú siempre cama doblegada hasta ceniza
II Dame el pedazo de silencio que me compromete déjame arrancarte la corazonada súbeme súbeme súbete no claudiques en el intento de domarme potro nácar cinturón de cuero soberbia irresistible transparencia de colmillo al eco de tus gritos me he remolinado sobre tus pantimedias debajo de tus ligueros Oh flor entumecida me he dado entero entronizado entre tus pliegues de corazoncitos en tus arandelas carcomidas por el polvo donde nada guarda la pólvora de incendios así me has desprotegido
III Bríncame ¡bríncame sobre todo! deja caer tu espejo sobre el vientre en el lodazal del sueño equidistante donde regodeas los muslos con esa crema que escurre por tus labios hacia la semilla esa semilla que siempre tiraste al inodoro ese dardo en que tomas las pastillas luego de perdurar noche a noche sobre el coito guardando los condones bajo axilas alas blancas huracanes de silencio brinca tu mano fuerte tu mano tomándolo todo en el asalto machácame la música al final de la esfera cuelga un roce de crucifijos que todo lo circunda bríncame cubriendo la final diosera que todo redescubre ¡bríncame sobre todo! hasta el rostro que sólo es una ceja que es todo una sonrisa de rinoceronte salta delante de mí sal para siempre de mí hasta estallar cordura siempre en otras bocas me he desequilibrado
IV Tu dedo en la entrada de mi nombre dedo de rubíes y una espina transparente atáscate pantera blanca golfeándote la sobredosis del aburrimiento Pliégate plegándonos pleamares a mi cordura inhóspita hospitalaria ¿dónde queda mi cerebral parto de misterio mi guarida última mi refugio único alejándome de ti de tus furiosos dientes? muérdeme ramera calva pégame cual látigo en las costras Sólo me queda el nombre y el culo sangrante de unicornios
V (fragmento) Setecientas costras nos lameremos ya verás Setecientas noches hambrientos de equinoccios y en el trébol del alba volaremos en la sangre Tírame en la cara ácido este suicidio colectivo nos lleva a los mercados de ahí al café de siempre voceándonos por las esquinas Ella leía A veces yo también leía con ella o me dedicaba a leerle la mano
VI Ven a orinarme ornitorrinco Ven a volverme paradigma En tu silencio va la voz dormida escapa el agrio malestar de las caricias
Enrédame el vello entre los dientes Te lameré el clítoris en círculos girar girar la lengua hasta volverte autopista y semáforo de piedra Cruces sobre mis techos sobre mis palmas sobre el palmo de tomarte palmo a palmo verso a verso en esta encrucijada en esta carcajada herida que eres que ya no se discute: toda tú eres sonrisa diabla toda tú aletazo y no tengo mas golpes que brindarte
VII Juntar los dedos como si fuera a tomar agua te cubro el pubis No quiero entrar ni siquiera tocarte enfurecida y en cueros esperando corácea y atigrada con el vaho Quiero castigarte con la punta de mi lengua rozarte con el glande sin hacer la embestida sin llegarte a los cuervos a las cuerdas de la cordura impuesta El salivazo resbala el hueco de mi mano un dimitir de sombras Cómo nos ha goteado el techo
XI Veré de recordarte abierta la vagina rasurada el olor a cuervo y bruja hospitalaria como hembra fanerógama revolución impuesta licuefacción facciones sobrecargos sobrenombres del dolor que ya no puede sentirse sentirme sedimentariamente sintiéndonos ilusos lumínicos lunarios por los terremotos Las camas ceden las horas quietas el grito ahogado en las almohadas tú sólo resbalas en la herida seamos felación y distancia abrigadora Acá la cercanía de unos senos calientes Tantos fornicantes genocidios
XII ¿Recuerdas los testículos ensalivantes y serenísimos? ¿Recuerdas el almizcle derramado? Hay un pardo colibrí remolinándote la lengua Acá me tienes dispuesto a lamerte las axilas a orinar sobre tu cráneo Hay una muñeca sin rostro aquietándote la sarna
XIII He de ronronear en tu oído amaneceres de cardo y humo blanco lo anuncian aullar las oraciones de sabernos contagiados infectos y nacientes Somos pómulo grillete chancro terrorífico ileanizante y soberbio No me digas que tienes miedo de enlunecer con mi amargura Amargo semen se dispara sobre tu ropa Sácame las vértebras y deja que sea pólipo que me sienta irredimible paranoico supranaciente y recrecido caricia alondridada en que no me bañas los tobillos ni me sometes al candoroso eclipse de tus lunares tu saliva venenosa recorriéndome la herida colmada por la lengua espinaizante
XIV Vamos a matarnos todos juntos a brindarnos el suicidio colectivo Violemos a tu madre cercenemos a tu hermana Vamos todos a violarnos mutuamente corran corre correrías callejones y el romper la ropa Muévete perra has llegado al límite
Todo se ha dicho y estamos de vuelta en el viaje acá no hay poluciones ni inventos que dominen Los clavos estallan en la lengua Déjame déjate Tú morena y morenaza quiero que juntas se restrieguen el pubis se besen detrás del muro mientras sus novios esperan que se hurguen la carne mientras ellos las imaginan dulces que se espanten la caries de la lengua ensalivada hembra hembra y nada de cosquillas arrancándose las bragas Dos penes cariñosos para sobar mejillas ¿quieres que te mire coger? Déjame sodomizarte clávame ese bastón de aluminio que te he regalado Tu madre me pide que la cubra entera Que nadie quede sin lamer el crucifijo Se me abre la espalda de tu hermana se me abre entera y en canal para que siembre mi ponzoña Ahí estoy como persiguiéndote en esa noche cabra Ahí estoy iguana y raciocinio Seamos ratas somos ratas indispuestas roedores de sombras murciélagos de viento cúspide Ven a morirte encima de mi boca quiero cogerme tu cadáver cercenarte los ojos Dile a ellas que ya no me reclamen que todo queda en tu relamer pestañas que no pude horadarles el apellido y tú me sobrevives Voy a desquitarme con tus primas y tus familiares secuestrados Compartamos la violencia de romperles el cráneo despacito sin encender luceros ni entonar los cánticos de las callejeras Vengan a apoderarse de mi Los espero en este punto . en este pedazo de vértebra en que no dejo de presentirme lobo quimera equidistante que nada justifica
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